El ministro de Infraestructura de Axel Kicillof acusó al Gobierno de «timbearse» fondos para «dibujar el superávit». El canciller nacional le respondió con dureza: «Dejó las rutas en estado deplorable».
El anuncio del Ministerio de Economía sobre la recuperación de más de 200 kilómetros de las rutas del Mercosur mediante inversión privada desató un feroz cruce en las redes sociales entre la administración nacional y el gobierno de la provincia de Buenos Aires. El ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, cuestionó con dureza los trabajos y acusó al oficialismo de paralizar la obra pública nacional, lo que provocó una inmediata y categórica respuesta del canciller de la Nación, Pablo Quirno.
Katopodis, exministro de Obras Públicas de la Nación durante la gestión de Alberto Fernández, recurrió a su cuenta oficial de la red social X para minimizar las obras informadas por el Palacio de Hacienda en las rutas nacionales 12 y 14. «Festejan que taparon baches y cortaron el pasto en 200 kilómetros de los 40.000 kilómetros de rutas nacionales. Llevan casi 3 años de gobierno: no hicieron un solo kilómetro nuevo y paralizaron todas las obras», fustigó el funcionario de Axel Kicillof bajo el título «Más chantas no se consigue».
La réplica de la Casa Rosada no tardó en llegar y estuvo a cargo del propio ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto. Quirno recogió el guante y salió al cruce del dirigente peronista recordándole la herencia recibida en materia de infraestructura vial. «Habla al país el que dejó las rutas en estado deplorable mientras usaban dinero de los argentinos en poner techo a las piletas de los clubes municipales en la provincia de Buenos Aires, entre otros delirios», retrucó el canciller con ironía.
La polémica por el destino de los fondos y el superávit
El eje de la discusión caló hondo en la estrategia macroeconómica del presidente Javier Milei. En su descargo, Katopodis denunció que el Poder Ejecutivo nacional desvió partidas multimillonarias que originalmente debían sostener la infraestructura del país para consolidar sus metas fiscales en las planillas oficiales.
«Se timbearon más de $6 billones del impuesto a los combustibles y del ex Impuesto PAIS. No invirtieron un peso en infraestructura, pero usaron esa plata para dibujar el superávit», disparó el ministro bonaerense. Asimismo, criticó que el mantenimiento del corredor binacional se traslade de forma directa al bolsillo de los conductores: «Ahora, esta tapada de baches y el corte de pasto lo pagan los usuarios y usuarias que abonan religiosamente el peaje. No tienen cara», concluyó.
La confrontación expone de manera nítida los dos modelos en pugna que defienden el gobierno de la provincia de Buenos Aires y la administración central. Mientras el kicillofismo defiende la centralidad del Estado en el financiamiento del desarrollo vial, los funcionarios nacionales como Quirno ratifican el rumbo de la Red Federal de Concesiones, defendiendo el recorte de gastos periféricos de la política y el traspaso definitivo de la obra pública a los esquemas de inversión 100% privada.





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