Tras 16 meses de espera, la autoridad ambiental de Antofagasta accedió a la petición de la productora estadounidense para investigar el impacto de sus propias operaciones en el Salar. Sin embargo, rechazó evaluar el permiso de su rival, SQM, en la misma cuenca.
La controversia ambiental en torno a la extracción de litio en el Salar de Atacama ha tomado un nuevo rumbo. La Comisión de Evaluación Ambiental (Coeva) de Antofagasta ha resuelto acoger la solicitud presentada por la minera estadounidense Albemarle para revisar su propia Resolución de Calificación Ambiental (RCA), un permiso clave para operar en el ecosistema, pero decidió no incluir a su competidora SQM en la investigación.
Albemarle, la segunda mayor extractora de litio en Chile, había solicitado en mayo de 2024 al Sistema de Evaluación Ambiental (SEA) que se revisaran los permisos de ambas compañías, argumentando la necesidad de evaluar el impacto de las «actividades extractivas que realizan las distintas compañías» que operan en el entorno del salar.
La alarma de Albemarle: Niveles de acuíferos a la baja
La petición de la firma norteamericana se sustentó en una preocupante evidencia: «los niveles en los acuíferos que sustentan las lagunas existentes en el borde del salar reflejan una tendencia centimétrica a la baja en puntos específicos».
Aunque Albemarle reconoció que este descenso podría deberse a factores multifactoriales —incluyendo condiciones meteorológicas y extracción de agua para diversos fines—, el objetivo central era revisar el efecto de las extracciones de salmuera tanto propias como de SQM.
La resolución de la Coeva, que demoró 16 meses en llegar (un proceso históricamente lento, según abogados del sector), genera un quiebre en la estrategia de la estadounidense. Al acoger únicamente la revisión de su propia RCA, la autoridad ambiental enfoca la investigación en el historial operacional de Albemarle.
¿Por qué Albemarle y no SQM?
Fuentes de la industria minera indicaron que la decisión de excluir a SQM se debe a que las Resoluciones de Calificación Ambiental de ambas compañías son estructuralmente diferentes.
De hecho, la propia Albemarle ha tenido «problemas históricos con la activación de sus Planes de Alerta Temprana (PAT), lo que impacta en la cantidad de agua y salmuera que pueden extraer», señalaron expertos. Esto sugiere que la autoridad ambiental podría estar enfocando sus recursos en resolver las contingencias ambientales específicas de la RCA de la firma que solicitó la revisión.
La revisión se centrará en el cumplimiento y el impacto ambiental de Albemarle en un ecosistema frágil y estratégico para el futuro del litio mundial, pero deja de lado, al menos por ahora, el permiso ambiental del otro gigante que opera en el mismo desierto: SQM, la minera ligada al grupo Pampa.





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