El gobierno de Ricardo Quintela es Armando Molina con locro incluido

El 25 de Mayo no es un día de paz en el peronismo riojano y mucho menos en el Gobierno de La Rioja. No solo es la pelea entre Florencia López y Karina Becerra contra Lourdes Ortiz, agrupada en el quintelismo de Juan Luna Corzo, existe un fuerte debate sobre la construcción de poder interno y especialmente sobre el ejercicio del mismo.

Los intendentes del interior y los diputados provinciales dejan trascender que la delegación de poder del gobernador Ricardo Quintela hacia el secretario general de la Gobernación, Armando Molina, puede traer algunas consecuencias políticas.

El gobernador decidió gobernar desde la Residencia Oficial y su hermano del alma, Armando, que lo haga desde la Casa de Gobierno. Por el despacho de la Gobernación pasan todos para transformarlo en un filtro, con el fin de no opacar la figura de Quintela.

Allí llegan los buenos y malos del peronismo, identificado como el neo-quintelismo, que dejan de lado sus enojos y se rinden a los pies de “Armandito”, como diría el ex gobernador Luis Beder Herrera.

Hoy el gobierno de Quintela es Armando Molina y todos los demás están ocupados cocinando locro por el día patrio o pintando calles por el aislamiento.

Los ministros hacen sus propias selfies para no desaparecer de la vida quintelista, como los secretarios y hasta la dirigencia del peronismo. No manejan nada sino es autorizado por Molina, el superpoderoso del gobierno de La Rioja.

Miguel Ángel Asís tiró la posibilidad de desplazar a Sergio Casas de la presidencia del PJ y no hubo eco masivo, como en otros tiempos, ya que el poder absoluto es malo dentro de la cooperativa justicialista, que gobierna desde 1983.

El presidente del Congreso provincial busca ir contra el ex gobernador dentro de la Casa de Todos y hasta ahora no hubo un acompañamiento público.

Quintela habla e intercambia pareceres con Beder Herrera, quien cumplió este lunes su cumpleaños. Ya es blanqueado por ambos en encuentros políticos sin prensa y lejos de la pandemia.

El ex gobernador está recluido entre su casa y su campo y regresaría a la vida política cuando baje la espuma de la pandemia. Tendría una oficina en el PJ o directamente en el primer piso de la Casa de las Tejas, aunque todo está por verse en el segundo semestre del año.

La lapicera que le dio Quintela a Molina dejó a los demás fuera de foco, ya que la caja solo la conocen a través de los informes sobre el ingreso de recursos por coparticipación federal a la provincia. Hay áreas del Estado que deben pedir vales de combustible y viáticos para poder hacer algo dentro del mismo gobierno.

El gobierno provincial manifesta que no tiene dinero y se lo hace saber a los intendentes. La Casa de Gobierno dice que los jefes comunales están bien asistidos, es más, mejor que en la época de Casas.

Mientras se da esa discusión, el gobierno quiere estatizar la deuda privada de los empleados estatales, compra maquinarias (que hasta ahora no fueron blanqueadas) y avanza con el armado de la empresa Rioja Bus, una buena arma para hacer política en la Capital.

Ese Modo Capital pone de mal humor a los caciques del interior que también debaten la reforma constitucional por la reformulación de los municipios.

No es un 25 de Mayo tranquilo más allá que el coronavirus dejó a casi todos en sus hogares.

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