El canciller nacional cruzó con dureza una versión periodística que afirmaba que Beijing le había exigido a la Argentina un trato igualitario con los Estados Unidos. El Gobierno ratifica la normalidad del vínculo.

El canciller de la Nación, Pablo Quirno, apeló a la máxima economía de palabras y a una ironía cortante para desactivar los rumores sobre supuestas rispideces diplomáticas con la República Popular China. El jefe de la diplomacia argentina salió al cruce de un artículo periodístico del diario La Nación que daba cuenta de un presunto malestar en el gobierno de Xi Jinping, respondiendo de forma categórica a través de sus redes sociales: «No. Abrazo».

La tajante desmentida del funcionario nacional se produjo luego de la difusión de una crónica del periodista Jaime Rosemberg. El artículo afirmaba que la reciente reunión en Nueva York entre Quirno y su par chino, Wang Yi, en el marco del Consejo de Seguridad de la ONU, había dejado flotando una serie de advertencias de Beijing por la influencia de los Estados Unidos y la parálisis de obras de infraestructura clave en el territorio nacional.

De acuerdo a la publicación periodística, la diplomacia china habría deslizado la necesidad de neutralizar «factores perturbadores» en el vínculo bilateral, en una supuesta alusión al embajador norteamericano Peter Lamelas. Sin embargo, la drástica e inmediata reacción del canciller argentino buscó restarle toda entidad a las versiones de conflicto, ratificando el rumbo de la relación con el segundo socio comercial del país.

Versiones cruzadas y la estrategia del Gobierno

El informe de prensa que motivó la intervención del ministro de Relaciones Exteriores repasaba las supuestas presiones de la Casa Blanca para limitar el desembarco de capitales orientales en el Cono Sur, contrastándolo con el fuerte pragmatismo comercial que defienden gobernadores del norte del país por las exportaciones de litio y la vigencia del swap de monedas con el Banco Central.

A pesar de las especulaciones sobre la demorada visita del presidente Javier Milei a Beijing y los matices en los comunicados posteriores al encuentro en los Estados Unidos, la Casa Rosada optó por clausurar cualquier lectura de cortocircuito. Con su seco «No. Abrazo» en la red social X, Quirno buscó encapsular los trascendidos como meros rumores políticos, blindando la sintonía oficial en un frente de alta sensibilidad para el ingreso de divisas y la estabilidad financiera local.


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