Con 27 años, Luciano González Rizzoni, oriundo de La Rioja, se perfila como una de las grandes promesas del seleccionado argentino de rugby seven en los Juegos Olímpicos de París 2024. Apodado «el bulldog» por su ferocidad y resistencia en el campo de juego, González Rizzoni ha dejado su marca en el circuito mundial, destacándose por su capacidad para romper tackles y liderar ataques.

John Manenti, entrenador de Australia, lo describe como «una bola de demolición en el centro de la cancha». Los números respaldan esta reputación: González Rizzoni fue el jugador con más ataques (158), rompió más tackles (112) y se encuentra en el top 10 de quiebres limpios (17) y tries (19) de la temporada. Su asistencia perfecta en los 44 partidos de los ocho torneos disputados subraya su consistencia y dedicación.

Desde sus inicios en La Rioja, pasando por su formación en La Tablada de Córdoba, González Rizzoni ha recorrido un largo camino lleno de sacrificios familiares. «Toda mi familia es deportista. Mi viejo jugó al rugby y siempre me llevaba a los viajes. Cuando era chico, nos mudamos a Córdoba, lo cual fue difícil al principio, pero entendí que allí tenía más oportunidades para crecer en el rugby», comenta Luciano.

El sacrificio familiar fue inmenso: recorría 240 kilómetros diarios para entrenar, apoyado por su hermano y sus padres. «Ellos se sacrificaron porque todo era un gasto y mi familia no estaba para hacer ese gasto… apostaron por mí. Creo que están orgullosos. Valió la pena», afirma.

En 2017, González Rizzoni fue convocado por Santiago Gómez Cora para unirse al seleccionado de rugby seven, donde rápidamente se consolidó como una de las figuras. Su destacada participación en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, donde Argentina ganó la medalla de bronce, fue un momento clave en su carrera.

Con los Pumas 7s, que recientemente se consagraron campeones de la liga SVNS, González Rizzoni y su equipo llegan a París como favoritos. A pesar de la presión, el riojano mantiene la calma y se enfoca en disfrutar cada momento. «Un deportista olímpico abarca mucho. Es un orgullo haber llegado a jugar los Juegos Olímpicos. Hice muchos sacrificios, así que lo tomo como uno de los mayores logros», expresa.

El debut de los Pumas 7s en París será contra Kenia, seguido de enfrentamientos con Samoa y Australia. Con la mirada puesta en el oro, González Rizzoni y su equipo están listos para dar lo mejor de sí en cada partido, impulsados por la química y la camaradería que los caracteriza.

Después de París, Luciano deberá decidir si continúa en el rugby seven o regresa al rugby de 15, con la aspiración de llegar a los Pumas. Mientras tanto, su enfoque está en París y en representar a su país con orgullo y determinación.

González Rizzoni concluye: «Los Pumas 7s me dieron una identidad: ser esa persona en el rugby que yo quería ser. Lo valoro muchísimo. Todo lo que pasa ahora es gracias a los Pumas 7s. Les debo mucho y estoy muy agradecido».


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