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Todas las medidas de la provincia por la situación sanitaria están basadas para la capital riojana. De un «plumazo» los capitalinos se quedaron sin colectivos, taxis y remises, con el fin de que no se propague el coronavirus.

El gobierno provincial es el oxígeno financiero del servicio de transporte urbano de pasajeros, a través de un subsidio mensual, mientras que los taxistas y remiseros recibieron $5 mil como ayuda estatal, que debería repetirse en los próximos días.

También se decidió que no se venda combustible a los motociclistas cuando el 90% de los trabajadores de Higiene Urbana de la Municipalidad lo tienen como único elemento de movilidad. Son los empleados que diariamente levantan la basura que se genera en la ciudad y trabajan por un magro salario en el marco de la preocupación del creciente coronavirus.

Todo fue firmado por el gobernador Ricardo Quintela que desnudó su estrategia política que está focalizada en el departamento que le dio la espalda al peronismo en las últimas elecciones.

Este lunes, Quintela habló con los demás jefes comunales y dejó en claro que cada uno tiene su realidad al explicar que en el interior se toman definiciones autónomas.

Desde la Municipalidad de la Capital la secretaria de Gobierno, Teresita Luna, puso el grito en el cielo porque entiende que el mandatario provincial «solo gobierna para la Capital». Esa apreciación no está alejada de la realidad, ya que se cerraron los locales de las tarjetas de crédito y se habilitó la venta por delibery en las librerías y productos de computación.

La provincia además cerró el micro y macro centro de la ciudad y tiene la potestad de las autorizaciones de circulación, aunque la Nación hizo lo propio y en varios casos son desconocidos en La Rioja.

Quintela antes de llegar a la Casa de Gobierno había sido administrador del Palacio Municipal bajo el slogan «la ciudad de los sueños». Luego no pudo lograr que su sector siga con el control del poder capitalino y así llegó el ex intendente Alberto Paredes Urquiza.

El 10 de diciembre asumió el gobernador y desde esa fecha todas han sido malas noticias para su gestión. Hoy lo sufre con los 4.000 casos de dengue oficializados y los 28 casos de coronavirus. Ambas tienen muertes.

Toda pandemia como endemia pasa y por eso, al gobierno provincial le desvela «la ciudad de los sueños», ya que el año próximo serán elecciones provinciales por el 50% de las bancas legislativas, especialmente en el departamento Capital.

Salir airoso de allí garantiza cierta tranquilidad para la reelección del 2023. Pero todavía falta mucho y fundamentalmente salir de este año perdido en todo para llegar al 2021.

FireShot Capture 144 - Ricardo Quintela (@QuintelaRicardo) _ Twitter - twitter.com


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