La historia de un ladrón arrepentido que da la vuelta al mundo

Después de 35 años devolvió restos fósiles a la provincia de La Rioja. La noticia cobra repercusión mundial.

La devolución, después de 35 años de dos trozos de grandes dimensiones del tronco fósil de Igea por parte de un ladrón arrepentido es una noticia que este viernes resalta la prensa internacional.

Después de escuchar por la radio una entrevista en la que se destacaba el valor del fósil, el señor decidió devolverlo con una nota en la que confesaba su arrepentimiento, señala un medio de origen ruso.

“Me arrepiento de este acto y pido disculpas”, con esta nota el señor devolvió los dos trozos de árbol fósil de gran importancia arqueológica que se llevó hace más de tres décadas del Centro de Interpretación Paleontológico de La Rioja.

Se trata de dos partes del tronco fósil de Igea, una conífera (pinos, abetos) de 10 metros de longitud y que, según se calcula, tendría unos 120 millones de años, época en la que la zona de Cameros, sierra situada en el sur de La Rioja, estaba plagada de lagos, terrenos pantanosos y deltas en los que abundaba una variada vegetación de la que se nutría un gran número de dinosaurios que poblaban ese territorio.

De este ejemplar solo hay dos fósiles en el mundo.

Uno de ellos fue descubierto en abril de 1986 por el pastor Féliz Sáez Arnedo, según historia el mencionado sitio informativo.

Hace pocos días, la directora del Centro de Interpretación Paleontológico de la Rioja se quejaba en una entrevista radiofónica que del tronco fósil de Igea solo quedan seis metros porque “varios desaprensivos se las ingeniaron para saltar la pequeña valla que se puso al principio y se llevaron parte de este tronco a trozos”

La sorpresa llegó el lunes 12 de abril cuando la directora del centro recibió en el museo una caja con dos de las piezas paleontológicas que faltaban junto a una carta anónima pidiendo disculpas.

“Al entrar en el museo me lo encontré sobre la caja del extintor. Me daba un poco de miedo abrirla, pero me armé de valor y menuda sorpresa. Me quedé perpleja”, confesó la directora a medios locales.

En la nota, que fue escrita a máquina, el señor explicaba que se llevó los trozos del tronco fósil “allá por 1985”.

“Llevo más de 25 años con ganas de devolverlo”, explicó el señor, a la vez que admite que tomó la decisión después de escuchar en la radio a la directora del museo.

Después de esa devolución, el Centro de Interpretación Paleontológico de La Rioja recibió la llamada de otra persona que reconocía que también ella tenía en su casa un trozo de este fósil que su padre había sustraído en vida.

Y aunque la directora del museo agradece las devoluciones, no deja de preguntarse: “¿Para qué quieren tenerlo en sus casas si son importantísimos para divulgar la ciencia y el conocimiento?”.

Por el momento el museo está haciendo un llamado por las redes sociales para que “la gente se anime y nos entregue lo que un día se llevó”.

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