El primer gabinete: Los fusibles para reacomodar el Gobierno tras la pandemia

Llega mitad de año y para el Gobierno de Ricardo Quintela serán siete meses de gestión. Lo hace dentro de la pandemia por el coronavirus, la endemia por el dengue y los males propios de una administración que arranca.

El horizonte no es prometedor (ya sea para Quintela como para el gobierno de Álberto y Cristina) debido a la crisis financiera del país que se profundizó por el momento del mundo (solo hay que observar la evolución del dólar blue).

El 10 de diciembre, el actual gobernador decidió pagar un alto costo político, pero tener la tranquilidad para gobernar. Ese día armó una mega estructura y le dio un sueldo a casi toda la dirigencia del peronismo. Así creó nuevos Ministerios, Secretarías, Direcciones, Coordinaciones y cargos en las empresas conocidas como SAPEM.

Fue la primera crítica que recibió de toda la sociedad, de los que le votaron y especialmente los que no. Salvo Teresita Quintela, quien está en su fundación, toda su familia también tiene un salario en el Estado.

Quintela transitó esta mitad de año entre el dengue, el coronavirus y la falta de ideas de muchos funcionarios que solo saben hacer política con la caja del Estado. Así es fácil. Sin embargo, la Nación solo envía lo que le corresponde a la Provincia y de ese dinero deben salir todas las políticas públicas.

Por eso, antes de la pandemia se veía la superposición de acciones de los funcionarios y hasta las instaladas selfie (sacarse fotos entre ellos para decir que algo están haciendo).

Pero ese sistema se agotará cuando el coronavirus no esté en la agenda, ya que será el tiempo para gobernar y fundamentalmente para crecer raíces con el fin de ganar las elecciones legislativas del año que viene, que son el paso previo a la reelección.

Quintela está obligado a dar un mensaje un mensaje a la sociedad con la reducción del Estado y también a la Nación con la baja del gasto público, ya que el dinero que llegue será similar de lo que sucede por estos días. La maquinita del kirchnerismo (la fábrica de billetes) no tendrá respaldo y ya se ve con el crecimiento abismal del dólar.

Los experimentados dirigentes, hoy asalariados del quintelismo, conocen muy bien estos movimientos que se producirán en los próximos meses. A Quintela no le alcanza con solicitadas en diarios de papel (hoy todo pasa por lo digital), tiene que hacer más con gente que se ingeniosa en tiempos adversos.

Su mega gabinete empezará a sufrir la falta de energía. Así saltarán varios fusibles que se irán algunos de la Casa de las Tejas y otros pasarán al ostracismo, pero con un sueldo del Ministerio de Hacienda. Una mujer se sumará al Tribunal Superior de Justicia para dejar el lugar a otro.

La instalación de una carpa contra el coronavirus en la Residencia, la entrega de plantines, el autocine, pintar las calles céntricas, entre otras iniciativas quintelistas, no alcanzan para que el gobernador deje su sello en estos cuatro años de gobierno y mucho menos para lograr la reelección. Todavía falta la discusión por un aumento salarial.

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